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PASO 02 · EMPIEZA AQUÍ

El día que escuchas la palabra autismo.

El momento en que un especialista lo nombra. Lo que sentimos cuando llegó, y lo que hubiéramos querido escuchar antes.

Cómo es ese momento.

El día que un especialista te dice la palabra autismo, el mundo se queda quieto un rato. No importa cuánto lo hayas sospechado, escucharlo es distinto. Un nombre cambia las cosas — incluso cuando ya sabías que algo estaba ahí.

Algunas familias salen del consultorio sintiendo alivio. Por fin alguien le pone nombre a lo que veían en casa. Otras salen con miedo, con tristeza, con preguntas que no saben cómo formular. Las dos reacciones son normales. A veces conviven en la misma persona, en el mismo día.

Las primeras horas son raras. Lo van a ser.

No te exijas tener una reacción correcta. Si necesitas llorar, llora. Si necesitas estar en silencio, está en silencio. Si necesitas leer todo lo que existe sobre autismo en una madrugada, lee — pero recuerda que vas a encontrar muchas voces y no todas hablan de tu hijo.

Lo que sí ayuda los primeros días.

Lo que no recomendamos.

No tomes decisiones grandes en estos primeros días. No vendas la casa. No cambies de trabajo. No te metas a un programa caro que prometa milagros. La urgencia que sientes es real, pero las decisiones tomadas desde la urgencia no suelen ser las mejores.

Lo que tu hijo necesita ahora es lo mismo que necesitaba ayer: que estés. Lo demás se va a ir construyendo con el tiempo.

Una palabra sobre los nombres.

Vas a escuchar muchas formas de hablar del autismo. Algunas te van a parecer bien, otras te van a doler. Tu hijo no es un caso, no es un guerrero, no es un ángel. Es tu hijo, y ahora tienes información nueva sobre cómo funciona su mundo.